Publicado el 7 de Febrero de 2012
Siempre he pensado que es mejor perder que ganar “cochinamente”, aunque supongo esto no es algo tan evidente para todo el mundo.
Desde pequeñitos se nos castiga cuando aprendemos a jugar y hacemos trampas para ganar. Se nos enseña que a veces se gana y otras se pierde, pero que hacer trampas está muy feo… por lo visto a algunos no les quedó muy clara la lección.
Lo preocupante, no es que un jugador “meta la pata” desde el banquillo para evitar una ocasión clarísima de gol (y de victoria) del equipo contrario, sino que una grada entera, se levante aplaudiendo esta conducta…así nos va…
Quizá es comprensible, teniendo en cuenta que el entrenador del elemento tuvo que ser expulsado minutos antes, por “camorrear” desde la banda…lamentable…
Sinceramente, es injusto que a veces el gamberrismo lleve premio, que se aplaudan las malas artes y que las malas formas queden impunes, pero es lo que hay. No siempre gana el mejor, ni siempre la vida es justa.
No es cuestión de buscar culpables, ya no, pero sí de poner remedio… porque las normas están para cumplirlas y las sanciones para aplicarlas.
Mi abuelo siempre decía “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”, y qué razón tiene el refranero español, porque no hay nada peor que comer delante de un “cerdo”, o jugar contra un tramposo.
El deporte, es una disciplina que, sin contaminar, contribuye al desarrollo psicosocial de niños y adolescentes, pero mal entendido es un arma de destrucción masiva…No sé si todos los que deberían, leerán estas líneas, pero en cualquier caso, para llegar a estas mismas conclusiones, no hace falta mucho: un poquito de sentido común es suficiente.
Pero no todo es malo, aún quedan chavales a los que da gusto ver jugar…
Aprovecho desde aquí para felicitar a todos y cada uno de los Juveniles de Martín Fibrocementos Ebrosala, por ser un ejemplo de elegancia, de saber estar, de educación, de civismo, de respeto hacia esta disciplina, y sobre todo, por hacernos disfrutar a los que vamos a ver sus partidos del buen juego e intachable actitud.
Porque un deportista, no es el que sólo hace deporte, sino el que siente y vive el deporte con absoluta deportividad.
Victoria Alcalde Martín
Psicóloga Colegiada
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