Publicado el 19 de Abril de 2010
Erase una vez un muñeco que tenía por costumbre meterse en todos los charcos, pero no tenia botas de agua. Tenía varios defectos, uno el querer correr antes de andar. No estaba preparado para comer más que en restaurantes de menú a 5 euros, pero el quería comer en el Asador Donostiarra.
Así Pinocho se empeño en comer en este local, pero no pasaba de la barra al comedor, aquello le venía grande. Porque pese a que Pinocho tenía buen palique no sabía elegir bien los cubiertos. Cuando el jefe de la sala vio que era de mucho pico y poca acción le prohibió la entrada al comedor, no daba la talla para tal restaurante de tan alto copete.
Siguió Pinocho su vida pero no tenia vida propia, vivía la de los demás. Él saludaba y hablaba con los del Asador con cordialidad, les deseaba suerte y ponía buena cara, pero algo por dentro le hacía rabiar, joder que mal lo paso cuando veo que les va bien ¡¡¡ decía para sus adentros… Pinocho tenía el defecto de hacer suyas las buenas palabras y los actos de los demás, pensaba que lo suyo era lo acertado y lo de los demás lo equivocado y lo erróneo. » (Leer más...) [183 KB]






